the green why
← the arc
Martin Buber
Filósofo

Martin Buber

XX century
8 February 1878 – 13 June 1965

Hay dos maneras de pronunciar una palabra. Se puede decir «tú» mirando a través de la persona como a través de un cristal, calculando qué me dará y en qué me resulta útil. O se puede decir «Tú» de tal modo que en ese instante se derrumben todos los tabiques y dos se conviertan en un solo todo. Sobre esta distinción finísima construyó toda una filosofía Martin Buber (1878–1965). Nacido en Viena, criado en Lviv y formado en Viena, Leipzig, Berlín y Zúrich, llegó a ser quizá el pensador más humano de su cruel siglo: un filósofo para quien la verdad no vivía en la soledad de la mente, sino en el espacio entre las personas.

Su libro principal, «Yo y Tú», se abre con una idea sencilla: el ser humano no tiene un «yo» único e inmutable. Hay dos «yo» distintos, y nacen de dos relaciones distintas con el mundo. Buber las llamó las palabras fundamentales. La primera es «Yo–Ello». Es el mundo de la experiencia y del uso, donde todo alrededor son cosas: objetos que estudio, mido, aplico. Aquí yo soy un observador, y el mundo, un objeto sobre mi mesa. Sin ese mundo no se puede vivir; pero tampoco se puede vivir solo en él, porque en él no hay encuentro.

La segunda palabra fundamental es «Yo–Tú». Es una relación no de uso, sino de presencia. Cuando digo un «Tú» verdadero, el otro deja de ser una cosa entre las cosas y se vuelve entero, único, irremplazable. El amor, para Buber, es precisamente ese volverse entero, con toda la vida y toda la voluntad, hacia otro. Esos momentos no pueden retenerse —el «Tú» se enfría inevitablemente y vuelve a ser «Ello»—, pero de ellos vive el ser humano. La tragedia de la modernidad la vio Buber en esto: el mundo del «Ello» ha crecido desmesuradamente y ha ahogado la capacidad de encuentro, dejando al hombre rodeado de cosas y en completa soledad.

Lo más importante en Buber no sucede dentro de mí ni dentro de ti, sino entre nosotros: en aquello que él nombró con la palabra Zwischen, «entre». La verdad no se esconde en las profundidades del alma separada, como la buscaban los filósofos anteriores, ni yace en el mundo objetivo de fuera. Se enciende en la relación misma, en el intervalo vivo de dos seres vueltos el uno hacia el otro. En esto Buber está cerca del existencialismo de Søren Kierkegaard con su solitario «individuo singular», pero también polemiza con él: lo que salva no es la soledad ante Dios, sino la copresencia, la conversación, el diálogo.

El suelo nutricio de esta filosofía fue el jasidismo, el movimiento místico popular del judaísmo de Europa oriental. Buber recogió y volvió a contar los relatos jasídicos, viendo en ellos un ejemplo vivo de cómo la santidad entra no en el ritual del templo, sino en la sencilla vida compartida: en el trabajo, en la mesa, en la alegría, en el encuentro de una persona con otra. Aquí coincide con el personalismo ruso de Nikolái Berdiáyev y con la filosofía de la comunicación de Karl Jaspers, para quienes la persona también se revela solo en la relación con otra persona.

La cima de esta escalera de encuentros es Dios. Buber lo llamó el «Tú eterno». Todo «Tú» auténtico dirigido a una persona, a un árbol o a una obra de arte apunta, en su pensamiento, invisiblemente más allá: hacia ese único Tú que jamás puede convertirse en «Ello», que no puede ser transformado en objeto, medido y usado. A Dios no se le puede demostrar como un teorema: solo se le puede encontrar, como se encuentra un rostro amado.

En esto reside la importancia de Buber para nosotros. En una época que ha aprendido a manejar con tanta destreza a las personas como funciones, recursos y cifras, él nos recordó una verdad sencilla y casi olvidada: el ser humano solo llega a ser él mismo en presencia de otro. Basta con decir una sola vez, de verdad, «Tú», y el frío mundo de las cosas se aparta, dejando entrar la luz. La filosofía de Buber es una defensa silenciosa del rostro humano frente a un mundo que convierte todo lo vivo en instrumento.

En otros sitiosWikipedia · Stanford Encyclopedia of Philosophy
Una voz en el arco — una sola ley de la historia, en rostros. More of the 20th century: the whole age at once
© A.M.Sh. Write: hello@thegreenwhy.org
🇪🇸ES