Vladímir Maiakovski disparaba a pleno volumen — en sus versos y en su vida. «Quiero que la pluma sea equiparada a la bayoneta». Luego, en 1930, se disparó a sí mismo.
Nació en Georgia en 1893, hijo de un guarda forestal. Su padre murió de septicemia, y desde entonces Maiakovski tuvo miedo de los alfileres y de las cosas ajenas. En Moscú, cárcel a los diecisiete años por actividad revolucionaria. En la celda leyó todo lo que caía en sus manos. Salió poeta.
La nube en pantalones, La flauta vertebral, De esto — lírica de escala enorme y de dolor enorme. Abrazó la Revolución sinceramente: las ventanas satíricas de la ROSTA, carteles de agitación, consignas. Luego empezó a sentir la jaula.
Lili Brik fue su amor y su tormento durante muchos años. Su último poema: «Es más de la una. Debes de haberte acostado». Por la mañana, el disparo. Tenía treinta y seis años.