Daniil Jarms escribió cuentos absurdos para niños que encantaban a los adultos, y cuentos absurdos para adultos que asustaban a las autoridades. En 1941 fue detenido como «espía alemán» y recluido en el hospital psiquiátrico de una prisión. Allí murió de hambre en 1942, durante el sitio de Leningrado.
Su verdadero apellido era Yuvachov. El seudónimo «Jarms» venía del inglés harm, o del alemán Charme — o quizá simplemente sonaba bien; amaba los nombres, los números, las fórmulas.
En 1927, junto con Vvedenski, fundó OBERIU, el último manifiesto de la vanguardia rusa. «Un objeto real, puesto en el verso, se vuelve más ancho que su sentido práctico». Las autoridades vieron en ello un formalismo peligroso. En 1931 llegaron la primera detención y el destierro; en 1941, la segunda detención.
Casos, su libro principal de prosa, es un conjunto de treinta textos breves donde la gente se cae por las ventanas, se desvanece en el espacio y discute nadie sabe de qué. Es cómico y terrible a la vez. «Así son las cosas» era su final favorito. Así son las cosas en un mundo donde la lógica ha dejado de funcionar y la muerte llega al azar.