Heinrich Heine fue un poeta alemán que escribía en alemán, pensaba en francés y se sentía judío — es decir, nunca del todo en casa en ninguna parte. Eso se convirtió en su tema.
Había nacido en Düsseldorf en 1797. Un tío rico, banquero, pagó su educación, aunque soltaba el dinero a regañadientes. Heine estudió Derecho y escribía versos. El Libro de los cantares (1827) fue la colección que lo hizo famoso: lírica amorosa atravesada de ironía — el sentimiento y la burla del sentimiento a la vez.
En 1831 se marchó a París, para siempre. Allí escribió para periódicos alemanes, fue amigo de Marx y conoció a Liszt y a Chopin. Alemania. Un cuento de invierno es un poema sobre el regreso a casa, lleno de amargura y de sarcasmo.
Sus últimos ocho años los pasó en lo que él llamaba su «tumba de colchones»: paralizado y casi ciego, siguió escribiendo. Murió en 1856. Schubert, Schumann y Brahms pusieron música a sus poemas.