Aleksandr Beliáyev escribió La cabeza del profesor Dowell después de pasar varios años inmovilizado en un corsé de yeso: tuberculosis de la columna vertebral. Sabía desde dentro lo que significa ser una cabeza sin cuerpo, a merced de la buena voluntad de los demás.
Nació en 1884 en Smolensk, se formó como abogado, probó suerte en el teatro y en el periodismo. Luego llegó la enfermedad: años en cama, sin moverse. Empezó a escribir ciencia ficción.
El hombre anfibio, Ariel, La estrella KETs, El vendedor de aire: sus novelas hablan de personas que rompieron los límites de lo humano: respirar bajo el agua, volar sin alas, vivir en órbita. Detrás de la fantasía se alza una pregunta: ¿qué significa ser libre?
Murió en 1942, en Pushkin, entonces bajo la ocupación alemana. No se sabe con certeza si murió de frío o de hambre. Tenía cincuenta y siete años. Su tumba se desconoce. La ciencia ficción soviética lo recuerda como su «primero».