
Zhuangzi (c. 369–286 a. C.) fue el principal intérprete de Lao-tsé y uno de los pensadores más originales de la historia. No construyó sistemas: contaba historias. La más famosa: una vez soñé que era una mariposa que revoloteaba despreocupada de flor en flor. Al despertar, no supe decir: ¿soy un hombre que soñó ser mariposa, o una mariposa que ahora sueña ser hombre? No es un juego poético: es una pregunta sobre la naturaleza de la realidad y la identidad del yo, que la filosofía china planteó dos mil años antes que Descartes.
Zhuangzi se reía de Confucio — del ritual, de la jerarquía, de la obligación moral. El verdadero sabio no sabe que es sabio. La verdadera belleza no sabe que es bella. Su cocinero despiezaba un buey con tal perfección que el cuchillo nunca perdía el filo: se movía de acuerdo con la naturaleza del animal, nunca contra ella. Eso es el wu wei en acción.