Viacheslav Ivánov estuvo en el centro del simbolismo ruso — muy literalmente: su apartamento petersburgués, la famosa «Torre», reunía cada miércoles a poetas y filósofos. Blok, Biely, Berdiáyev, Rózanov — todos acudían.
Nació en Moscú en 1866 y estudió en Berlín con Mommsen, haciéndose especialista en la Antigüedad. Tradujo a Esquilo y escribió sobre Dioniso. Luego vinieron Roma, Atenas, Ginebra. Cuando regresó a Rusia en 1905, ya era famoso.
Sus colecciones — Estrellas piloto, Cor Ardens — están saturadas de mitología y de símbolo: versos densos que piden un lector preparado.
En 1924 partió hacia Italia, se convirtió al catolicismo y enseñó en Roma, donde murió en 1949. Su intercambio de cartas con Guershenzón, Correspondencia desde dos rincones, es un clásico del ensayo ruso.