
Filoteo de Pskov (c. 1465–1542) fue un monje de Pskov que formuló la idea de «Moscú, Tercera Roma». Tres epístolas, escritas hacia 1510–1523, dieron al Estado moscovita su fórmula ideológica central.
Su lógica era esta: la primera Roma cayó por soberbia y herejía. La segunda — Constantinopla — aceptó la unión con los católicos en el Concilio de Florencia (1439), fue castigada por los turcos y cayó en 1453. La tercera Roma, Moscú, queda como única guardiana de la verdadera ortodoxia. «Dos Romas han caído, la tercera está en pie, y una cuarta no habrá».
Las epístolas iban dirigidas al gran príncipe Basilio III, y su carácter es teológico más que político: Filoteo habla de responsabilidad, no de grandeza. Pero la fórmula resultó cómoda para el poder: sirvió para fundamentar las pretensiones de Moscú a un papel especial.
La idea tuvo larga vida: se la puso a trabajar para justificar, en su propia variante, el Tercer Reich, la misión soviética y las concepciones actuales de una «vía especial». Filoteo escribió tres páginas — y llevan quinientos años trabajando.