Juan el Teólogo, conocido también como Juan el hijo de Zebedeo, es uno de los doce apóstoles de Jesucristo y una de las figuras centrales del cristianismo. Era hermano de Santiago el hijo de Zebedeo, y se le considera autor de varios libros del Nuevo Testamento: el Evangelio de Juan, tres epístolas y el libro del Apocalipsis.
Jesús lo llamó cuando él y su hermano Santiago trabajaban como pescadores en el mar de Galilea. «Seguidme», les dijo Jesús, «y os haré pescadores de hombres» (Mateo 4:19).
Juan estuvo entre los discípulos más cercanos de Jesús, dentro del círculo íntimo junto con Pedro y Santiago, y fue testigo de muchos de los momentos decisivos — la Transfiguración, la oración en Getsemaní.
Tras la Resurrección de Jesús, Juan predicó activamente y difundió la fe cristiana. Según la tradición sirvió en Jerusalén y más tarde en Éfeso, donde prosiguió su labor misionera.
El Evangelio que lleva su nombre se distingue de los evangelios sinópticos de Mateo, Marcos y Lucas por la hondura de su teología y su énfasis en la divinidad de Jesús. Escribió además tres epístolas (1, 2 y 3 Juan) y el libro del Apocalipsis, con sus visiones del fin de los tiempos.
La tradición sostiene que Juan fue el único de los apóstoles que murió de muerte natural, aunque vivió tiempos de persecución. Fue desterrado a la isla de Patmos, donde, según se dice, escribió el Apocalipsis.
Juan el Teólogo es venerado como santo en la tradición ortodoxa, en la católica y en otras tradiciones cristianas; su memoria se celebra el 8 de mayo (según el nuevo estilo) en la Iglesia ortodoxa y el 27 de diciembre en la católica. Es símbolo del amor, de la fidelidad y de una comprensión profunda de la fe cristiana.