Jaroslav Hašek inventó al soldado Švejk — y Švejk se convirtió en una de las figuras definitorias de la literatura mundial. Un idiota más listo que todos los demás. O un hombre listo que se hace pasar por idiota.
Hašek nació en Praga en 1883. Anarquista, periodista, bromista de oficio: publicaba anuncios ofreciendo en venta perros inexistentes y dirigió una revista sobre animales. Bebía.
El buen soldado Švejk comenzó en 1921 — Hašek lo dictaba sin plan alguno. Murió en 1923 sin terminarlo. Cuatro volúmenes, y Švejk solo había llegado hasta Budapest — debía llegar a Rusia.
El libro ha sido traducido a sesenta lenguas. Las ilustraciones de Josef Lada — un tipo calvo y bonachón con una jarra de cerveza — se volvieron su rostro.