Eurípides (años 480 – 406 a. C.) fue un dramaturgo de la Grecia antigua y, junto a Esquilo y Sófocles, uno de los mayores representantes de la tragedia clásica ateniense.
Eurípides nació en Salamina. Su padre era un hombre rico y muy respetado; su madre vendía verduras. De muchacho se entrenó seriamente como gimnasta y esperaba competir en los Juegos Olímpicos, pero nunca llegó a hacerlo; más tarde se dedicó a la pintura. Recibió una buena educación y conoció a Anaxágoras, Pródico, Protágoras y Sócrates.
De sus más de noventa obras solo nos han llegado diecinueve tragedias — entre ellas Alcestis, Ifigenia en Áulide, Las bacantes, Medea, Heracles, El cíclope, Reso y Las suplicantes.
La innovación de Eurípides fue el desarrollo de los papeles femeninos en la tragedia: superan a los masculinos en fuerza de voluntad y en intensidad de sentimiento. En sus obras, además, los esclavos ya no son criaturas sin alma; tienen carácter propio y sienten como los ciudadanos libres. Su obra se aprecia por la tensión con que retrata los estados del alma, su penetración psicológica y la honda elaboración de sus escenas y monólogos.