El nombre de Yevgueni Chírikov era bien conocido antes de la revolución; cuando esta estalló, se convirtió en adversario feroz de las nuevas ideas. Su postura intransigente lo llevó al movimiento Blanco y luego, en 1920, a la emigración: primero a Sofía, después a Praga. Lenin, aunque respetaba el talento de Chírikov, lo veía como un obstáculo e incluso le pidió que se marchara.
En el exilio Chírikov escribió La bestia del abismo, publicada en 1926 — una novela sobre la guerra civil y sobre dos hermanos que se encuentran en lados opuestos del frente. Lo notable es que el autor no da la razón a ninguno de los bandos del conflicto. Describe, en cambio, lo que les ocurre a las personas cuando empiezan a matar por una idea: cómo despierta una bestia que nadie llamó, y cómo cambia a los individuos y a la sociedad.
El libro importa porque ofrece una mirada honesta y sin prejuicios sobre la guerra civil, escrita desde dentro de los acontecimientos por un testigo ocular. Chírikov muestra cómo las ideas y la política pueden destruir a las personas y a las sociedades, y cómo la bestia que despierta dentro del hombre puede conducir a fines terribles. La novela plantea además preguntas sobre la naturaleza humana — sobre qué hace humano al ser humano — y sobre el lugar de la ideología en nuestras vidas.
Sus imágenes rectoras son la bestia, que encarna la crueldad y la locura capaces de despertar en cualquiera, y el fratricidio, la ruptura de los lazos familiares y sociales. A través de ellas la novela transmite la tragedia y el sinsentido de la guerra civil y de todo lo que deja tras de sí.
En la Rusia soviética el libro fue poco conocido; solo en los años 2000 empezó a publicarse y a discutirse. Hoy La bestia del abismo se cuenta entre los libros más veraces sobre la guerra civil, y su estatura no hace sino crecer con el tiempo. El lector que lo abra encontrará no una mera novela histórica, sino un estudio penetrante de la naturaleza humana — de los que vuelven el pensamiento sobre uno mismo y sobre el mundo alrededor.