Benito de Nursia escribió la Regla por la que los monasterios de Occidente han vivido durante milenio y medio. «Reza y trabaja» —ora et labora— es su lema, aunque esas palabras exactas no aparecen en ninguna parte de la Regla. Lo que sí contiene es una sabiduría de la mesura, de la vida en común, de un orden cotidiano que hace posibles a la vez la oración y el trabajo.
Nació hacia el año 480 en Nursia, en Umbría. Enviado a Roma a estudiar gramática, quedó espantado por las costumbres del lugar y se retiró al desierto: vivió tres años como ermitaño en una cueva cerca de Subiaco. Luego los monjes de un monasterio vecino lo convencieron de que fuera su abad. Luego intentaron envenenarlo: les resultaba demasiado severo.
En Montecasino fundó el monasterio que se convirtió en modelo. La Regla, escrita hacia el año 540, es un documento práctico: cuánto dormir, cómo repartir el día entre la oración y el trabajo, cómo recibir a los huéspedes, cómo tratar a los enfermos. Nada de fanatismo: la mesura como virtud.
Murió hacia el 547. En 1964 el papa Pablo VI lo proclamó patrono de Europa. Su hermana Escolástica es venerada también como santa.