Oscar Wilde era el hombre más ingenioso de Londres — y eso lo destruyó. Sus aforismos se citan hasta hoy. En 1895 fue juzgado por «grave indecencia» y condenado a dos años de trabajos forzados.
Nació en Dublín en 1854. Oxford, el esteticismo, el culto a la belleza. Llegó a Londres y conquistó sus salones, sus teatros, sus redacciones. El retrato de Dorian Gray (1890): la belleza sin moral conduce a la ruina.
El abanico de lady Windermere, Salomé, La importancia de llamarse Ernesto — obras que aún se representan. La balada de la cárcel de Reading fue escrita tras sus dos años de prisión.
Salió de la cárcel convertido en un hombre roto. Se marchó a Francia bajo el nombre de Sebastian Melmoth y murió en París en 1900. «Muero por encima de mis posibilidades», se dice que comentó.