Iván Turguénev escribió «Mumú», y el mundo entero lloró por un siervo mudo y su perra. Escribió «Memorias de un cazador», y Alejandro II diría más tarde que el libro había influido en su decisión de abolir la servidumbre.
Turguénev nació en Oriol en 1818. Su madre, terrateniente rica, era despótica y cruel con sus siervos; su padre, un apuesto oficial de caballería, murió joven. La infancia en la hacienda familiar de Spásskoye consistió en mirar cómo se trataba a los seres humanos.
«Padres e hijos» (1862) dio al mundo al nihilista Bazárov, un hombre de nuevo cuño que no reconocía autoridad alguna. La novela escandalizó a ambos bandos: unos vieron en Bazárov una caricatura; otros, una traición.
Pauline Viardot, la cantante francesa, fue el amor de cuarenta años. Vivió cerca de su familia en Europa y no dejó de volver a Rusia. Murió en Bougival en 1883, y su féretro atravesó Europa entera camino de Petersburgo.