Leonard Cohen escribió «Hallelujah» en 1984 — y pasó dos años con la letra, llenando cuadernos con ochenta estrofas de borrador. Dijo después: «Para escribir la canción justa hay que estar roto».
Nació en Montreal en 1934, en una familia judía. Poeta antes que nada — El juego favorito, Los hermosos vencidos —, grabó su primer disco a los treinta y tres años. La voz era grave; las palabras, pesadas.
«Suzanne», «Bird on the Wire», «Famous Blue Raincoat», «Everybody Knows» — canciones que se vuelven más exactas a medida que uno envejece. Pasó varios años como monje en un monasterio budista del monte Baldy. Luego volvió.
En 2012 su representante le robó casi todo el dinero, y tuvo que salir de gira otra vez — a los ochenta. You Want It Darker, su último disco, apareció tres semanas antes de su muerte en 2016.